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Cómo integrar un nuevo hábito saludable en tu vida

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habito saludable

Cada año por estas fechas nos prometemos acabar con los malos hábitos para adoptar un estilo de vida más saludable. Dejar de fumar, ir al gimnasio, comenzar una dieta, desconectar del trabajo, etc… son algunos de los compromisos que más se adoptan aprovechando el comienzo de un nuevo año. No hace falta una “revolución”, pues los pequeños hábitos asimilados muchas veces se pueden convertir a la larga en grandes cambios en la vida.

Es similar al “efecto bola de nieve”, poco a poco, un nuevo hábito saludable va teniendo cada vez más repercusión e influencia hasta el punto de terminar afectándonos positivamente de manera generalizada e incluso, en muchas ocasiones, en la gente que nos rodea. Si somos padres, podemos influir positivamente en el desarrollo de nuestros hijos y que estos cuando sean adultos sean más proclives a llevar una vida sana.

 

¿Cómo podemos integrar un nuevo hábito en nuestra vida?

Para no fracasar en el intento debemos de tener en cuenta una serie de factores. El objetivo final es integrar el nuevo hábito en nuestro día a día de forma natural, que sea instalado en nuestro cuerpo y mente, llegando el día en que simplemente lo hagamos sin pensar, sin darnos cuenta. Un hábito se adquiere cuando pasa a formar parte de nuestra vida diaria y nos acostumbramos a ello. Nuestro cerebro necesita asimilar gradualmente los cambios y nuevos comportamientos.

Debemos de ser conscientes de que sin no hay un compromiso por nuestra parte, no conseguiremos nuestro objetivo. Debemos creer firmemente en las bondades y puntos positivos que nos proporcionará ese nuevo hábito si logramos integrarlo en nuestra vida. Este es el eje fundamental de todo. Con el tiempo la mente y el cuerpo dejará de dudar, de resistirse contra el nuevo hábito.

Lo más aconsejable es que vayamos paso a paso, es decir, empecemos con un único hábito porque si nos planteamos diferentes objetivos al mismo tiempo puede ser que nos saturemos y no lleguemos a nada. Recordemos el dicho popular que dice: “el que mucho abarca poco aprieta”.

Una vez que comencemos a practicar nuestro nuevo hábito es importante que hagamos un registro de progresos. Por ejemplo, si estamos haciendo una dieta para perder peso, llevar una hoja de cálculo con la evolución de nuestro peso nos servirá no sólo para comprobar si funciona nuestra dieta, sino para motivarnos a nosotros mismos a seguir luchando para conseguir nuestra meta. En este punto es interesante especificar objetivos a corto, medio y largo plazo.

Cada 21 días, hazte una autoevaluación. Reflexiona si sigues invirtiendo el mismo esfuerzo para integrar ese hábito o si el nivel de resistencia va bajando. Es importante saber en qué punto del proceso estás. ¿Por qué a los 21 días? Según un conocido estudio del doctor Maxwell Maltz, se estima que las personas necesitan de media 21 días para integrar un nuevo hábito en sus vidas. Pero, no nos equivoquemos y estresemos, cada persona necesita su tiempo. Sólo debemos de tener en cuenta que es importante que cada 21 días veamos en qué situación nos encontramos.

Es importante trabajar la adquisición de nuevos hábitos saludables. Una buena forma de hacerlo es comenzar poco a poco. Por ejemplo, si nos proponemos ir al gimnasio, no empecemos con entrenamientos o rutinas que requieran mucho esfuerzo y tiempo. Vayamos poco a poco, incrementando paulatinamente en tiempo e intensidad.

 

habito saludable en tu vida

 

Consejos para integrar ese nuevo hábito saludable en nuestra vida

Te damos cinco consejos:

 

  1. Fíjate objetivos claros y alcanzables. Lo ideal es que planifiques metas a corto, medio y largo plazo y siempre basadas en un nuevo hábito a la vez. Especifica fechas, concreta plazos, no dejes las cosas en el aire, hazte un timing.

 

  1. Evalúate: a los 21 días reflexiona en qué lugar estás, si ya has adquirido ese nuevo hábito o si aún presentas resistencia y cuánto.

 

  1. Sé constante: es la clave. Con las repeticiones y el paso del tiempo, conseguirás que esa nueva actitud se convierta en un automatismo, en algo que hagas sin pensar y de forma natural.

 

  1. Sé paciente contigo mismo y concéntrate: no nos “pongamos la zancadilla”, seamos pacientes, vayamos poco a poco. Habrá días buenos y otros no tanto. Es cuestión de ser constantes. Es importante que no nos distraigamos con otras cuestiones y que el nuevo hábito esté en nuestro punto de mira en todo momento.

 

  1. Motívate: date ánimos y busca algún estímulo que te ayude a conseguir el objetivo. Por ejemplo, un compañero que comparta tu reto, un grupo de apoyo o disfrutar de un premio o incentivo por cada meta intermedia lograda.

 

Ejemplos de hábitos saludables que pueden cambiar tu vida para bien

  • Llevar una vida activa: hacer deporte en intensidad media al menos tres veces por semana. Es importante que hagamos la actividad adaptada a nuestra forma física, subiendo en intensidad de forma progresiva. Es interesante consultar con nuestro médico para hacer previamente una prueba de esfuerzo y una analítica de sangre para conocer nuestro estado salud. Posteriormente, podemos acudir a un entrenador cualificado para diseñar un plan personalizado.

 

  • Seguir una dieta sana. Si sufres de sobrepeso, ya va siendo hora de que te pongas en manos de un dietista para quitarte esos kilos de más. Tu salud cardiovascular te lo agradecerá y, además, cada vez que te mires al espejo, aumentará tu autoestima. Vivirás más y mejor.

 

  • Reducir la ingesta de grasas saturadas, azúcares añadidos y alimentos procesados. No hay nada mejor que comer alimentos frescos, frutas y verduras. Sigue nuestra reconocida Dieta Mediterránea. En caso de duda, consulta con tu médico o dietista.

 

  • Dejar el tabaco y el consumo no moderado de alcohol. Ganarás en calidad de vida.

 

  • Desconectar y cuidar la mente. Tan importante como hacer ejercicio físico es aprender a cuidar nuestra mente. Hay muchísimas técnicas que nos ayudarán a desconectar del estrés diario y las preocupaciones. Es hora de aprender a meditar, practicar yoga, hacer mindfulness o, simplemente, apagar el móvil para disfrutar de un baño relajante o de un paseo por el campo o la orilla del mar.

 

  • Aprender a quererse y aceptarse a uno mismo. Si conseguimos aceptarnos y a ser pacientes con nosotros mismos, lograremos un estado de paz y armonía que nos será muy positivo para nuestra salud y bienestar.

 

Con constancia, motivación, disciplina y actitud positiva conseguirás integrar ese nuevo hábito saludable en tu vida, lo que te llenará de satisfacción y autoestima.

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