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Lupus y articulaciones

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Lupus y articulaciones

El lupus eritematoso es una enfermedad reumática sistémica y crónica. Decimos que es sistémica porque puede afectar a muchos órganos: a las articulaciones, músculos, riñón, piel, corazón, etc… aunque a más de la mitad de los pacientes la afectación es exclusiva de la piel y las articulaciones.

Lo síntomas más comunes del lupus son cansancio intenso, erupción malar, inflamación de las articulaciones y fiebre sin causa aparente. Es usual que las personas que padecen esta enfermedad sufran de dolores musculares (mialgias) o inflamación de ciertos grupos musculares (miositis) que provocan debilidad y pérdida de fuerza.

La evolución de la enfermedad se desarrolla en fases de brote y otras en las que los efectos remiten. Generalmente cuando una persona está afectada con lupus, las células del sistema inmune agreden a las propias del organismo, provocando inflamación y daños en los tejidos. El lupus actúa produciendo anticuerpos que sobreestimulan los linfocitos B, que son las células que producen los anticuerpos.

Sintomas del lupus

 

El lupus eritematoso sistemático afecta aproximadamente a 75.000 personas, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Últimamente se ha detectado un aumento de casos gracias a la mejora de las pruebas diagnósticas, a la par también ha aumentado el índice de supervivencia de los pacientes debido a un aumento notable en el conocimiento que se tiene de esta enfermedad.

 

¿Qué causa el lupus?

Muchos especialistas consideran que se debe a una respuesta a la combinación de factores dentro y fuera del cuerpo, incluyendo las hormonas, la herencia y el medio ambiente.

Existen diferentes genes que hacen que la persona tenga una predisposición a tener la enfermedad, pero no necesariamente tiene que desarrollarla. Pero, también existen otros factores que influyen y contribuyen a la aparición de la enfermedad, como factores hormonales o ambientales. Varios fármacos y luz ultraviolenta de la radiación solar pueden desencadenar la actividad de la enfermedad y el inicio de la sintomatología.

Por otra parte, según la Sociedad Española de Reumatología, es probable que el agente que pone en marcha la enfermedad sea un virus.

Si bien no se ha demostrado que la enfermedad del lupus se desarrolle a causa de ningún gen o grupo de genes, efectivamente se ha observado que se presenta en ciertas familias y ciertos genes se han identificado como contribuidores a la aparición de la enfermedad. Se da el caso de gemelos que crecieron en el mismo ambiente y tienen los mismos genes, pero sólo uno de ellos desarrolla el lupus.

Mientras los elementos ambientales que pueden desencadenar el lupus y causar brotes no se conocen, los más citados son los siguientes:

  • Los rayos ultravioletas del sol o de las luces fluorescentes.
  • La penicilina y algunos antibióticos.
  • Las infecciones.
  • El resfrío o una enfermedad viral.
  • El agotamiento.
  • El trauma.
  • El estrés emocional.
  • La exposición al sol.

 

Síntomas del lupus

Los síntomas del lupus son variables y están en función de la persona y de la forma en la que se presenten. Los síntomas pueden aparecer y desaparecer en forma de brotes.

Los brotes pueden aparecer en diferente intensidad, en forma leve o grave y en diversa duración. Estos se combinan con periodos de remisión.

El dolor y la intensidad muscular, especialmente durante los brotes, ocurre hasta en el 50% de las personas que tienen la enfermedad. Es muy importante acudir al médico lo antes posible para determinar un tratamiento personalizado.

Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Dolor e inflamación: Es la causa más común de dolor muscular. Estas mialgias son muy frecuentes entre las personas que padecen de lupus, aunque se trata de una parte secundaria de la enfermedad.

 

  • Artritis lúpica: Crea dolor, hinchazón, rigidez y sensación de calor en las articulaciones. Suele afectar más a las manos, dedos, rodillas, tobillos y codos. Al despertar se suele experimentar una rigidez que mejora a medida que pasan las horas. Este tipo de artritis es menos incapacitante que la de carácter reumatoide. La deformidad en las extremidades sólo afecta a menos del 10% de los pacientes. Por otra parte, es posible una pérdida de fuerza muscular. Los enfermos de lupus también pueden sufrir dolor en las articulaciones sin presentar inflamación ni sensibilidad, lo que se conoce como artralgia.

 

  • Debilidad muscular o miastenia: Puede ser un efecto secundario de los fármacos para tratar esta enfermedad. En este caso, seguramente se requiera un ajuste en la medicación.

 

  • Tendinitis o bursitis: Se pueden ver afectados los tendones y las bursas, que es el líquido que se encuentra entre generalmente junto a una articulación y permite que los músculos, huesos y tendones se muevan con facilidad.

 

  • Miositis lúpica: Se trata de una inflamación de los músculos esqueléticos que provoca debilidad y pérdida de fuerza. Suele afectar al cuello, hombros, muslos, pelvis y brazos. Se suelen evidenciar cuando se comienzan a tener problemas al levantarse de una silla o sentir dificultad al subir escaleras.

 

  • Síndrome del túnel carpiano: Es causada por la presión sobre el nervio central de la muñeca. Se caracteriza por una sensación de hormigueo, adormecimiento y dolor en los dedos o manos.

 

  • Cansancio y debilidad: Lo sufren la gran mayoría de personas con lupus. Puede ser debido a los trastornos del sueño o ansiedad, la carencia de vitamina D y la falta de actividad física.

 

  • Erupción malar: Lo sufren aproximadamente el 50% de las personas que tienen lupus y se evidencia en un cambio de coloración con forma de mariposa que puede producirse en las mejillas y el puente nasal. Las erupciones suelen aparecer en cejas y rostro, hombros, pecho y manos.

 

  • Fiebre: La mayoría de los pacientes tienen fiebre sin motivo aparente.

 

  • Síntomas en el riñón: Lo más frecuente es la inflamación (nefritis) que impide que el riñón haga adecuadamente su función de eliminación de residuos del organismo, por lo que estos se acumulan en la sangre.

 

  • Síntomas neurológicos: Puede tener trastornos psiquiátricos, cefaleas, estados de confusión, afectación de los nervios periféricos y convulsiones. El padecimiento de esta enfermedad puede derivar en depresión.

 

  • Síntomas cardiacos o pulmonares: Un 25% de los pacientes puede padecer afecciones relacionadas con el corazón, ya que la capa que lo reviste se inflama a causa de esta enfermedad. Esto también ocurre con la membrana que recubre los pulmones (pleura), lo que puede dar lugar a pericarditis o pleuritis.

Que causa el lupus

 

Tipos de lupus

  • Lupus eritematoso sistémico: afecta a distintas partes del cuerpo y aparece en forma de brotes.

 

  • Lupus discoide o cutáneo: causa erupciones en la piel y se originan normalmente tras la exposición solar.

 

  • Lupus inducido por medicamentos: Desencadena una reacción a determinados fármacos y se parece mucho al tipo eritematoso sistémico.

 

  • Lupus neonatal: es una enfermedad rara del recién nacido que se produce cuando el lactante adquiere los anticuerpos de su madre con lupus eritematoso sistémico. Los síntomas, excepto los cardiacos, suelen desaparecer al cabo de 6 meses. Hace años no se recomendaba el embarazo a las mujeres que padecían esta enfermedad, sin embargo, en los últimos años el tratamiento ha mejorado y los riesgos han disminuido considerablemente.

 

¿Tiene tratamiento el lupus?

Sí que tiene. Un tratamiento adecuado puede minimizar los síntomas, reducir la inflamación y el dolor, detener la aparición de complicaciones en los órganos afectados.

Los objetivos primordiales del tratamiento del lupus son los siguientes:

  • Reducir la inflamación y el dolor.
  • Prevenir brotes.
  • Mejorar el sistema inmunitario.
  • Equilibrar las hormonas.
  • Reducir o prevenir daños a los órganos y articulaciones.

 

Para su tratamiento se puede recurrir a diferentes tipos de medicamentos: antiinflamatorios no esteroides, antipalúdicos, corticoesteroides, inmunodepresores, biológicos, etc…

Es sumamente importante ponerse en manos de un médico o especialista con el fin de encontrar un tratamiento personalizado lo antes posible.

El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad ha mejorado mucho en los últimos años, llegando a equiparase el pronóstico de vida a los de la población en general.

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