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Cómo puede afectar la psoriasis a las articulaciones

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sintomas frecuentes de la artritis psoriasica

La artritis psoriásica es un trastorno importante de las articulaciones que aparece con más frecuencia en las personas con la enfermedad crónica de la piel llamada psoriasis.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de manchas rojas cubiertas de escamas plateadas. Es una enfermedad crónica autoinmune, es decir, el sistema de defensa del cuerpo en cierto modo se ataca así mismo. Esta enfermedad acelera el ciclo de vida las células cutáneas, haciendo que se acumulen a gran velocidad en la piel. Estas células sobrantes se acumulan en forma de escamas o manchas rojizas que producen ardor y, a veces, dolor. También es frecuente que la piel se seque excesivamente, apareciendo grietas que pueden sangrar. Las zonas del cuerpo que son especialmente afectadas son cara, cuero cabelludo, codos, muñecas, orejas, rodillas y entrepierna.

Que es la psoriasis

Hay que tener en cuenta que no se trata de una enfermedad contagiosa.

Es una enfermedad que aparece y desaparece de manera intermitente. No tiene cura, aunque hay tratamientos que permiten retrasar la aparición de brotes. Se le suele recomendar al paciente que deje de fumar, se aplique diariamente cremas hidratantes y trate de controlar el estrés.

Normalmente las personas desarrollan la psoriasis de la piel y posteriormente son diagnosticadas de artritis psoriásica. Por ello, es fundamental el diagnóstico temprano para comenzar un tratamiento lo más rápido posible. Si padece de psoriasis, aunque sea leve y le comienzan a doler las articulaciones, es importante que acude al médico para comprobar si también padece artritis psoriásica.

¿Qué es la artritis psoriásica?

Afecta a personas que padecen psoriasis y se caracteriza por la inflamación, enrojecimiento y dolor en las articulaciones. No todas las personas que padecen psoriasis van a desarrollarla, suele afectar al 20%. Y afecta tanto a hombres como a mujeres. Usualmente se desarrolla entre los 30 y 55 años. Si se diagnostica y trata a tiempo sus efectos se pueden reducir notablemente.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la artritis psoriásica?

Los signos y síntomas se asemejan a los de la artritis reumatoide, pues ambas enfermedades pueden derivar en hinchazón y dolor de las articulaciones.

Pero, es muy común en la artritis psoriásica los siguientes síntomas:

  • Dedos hinchados de manos y pies.
  • Dolor de pie, especialmente detrás del talón de Aquiles o en la planta de los pies.
  • Dolor lumbar, en la espalda bajo o en glúteos.
  • Depresiones diminutas en las uñas de los dedos de las manos y pies.

 Factores de riesgo

Varios aspectos pueden aumentar la probabilidad de padecer esta molesta enfermedad:

  • Padecer psoriasis, especialmente indicativo si se tienen lesiones en las uñas.
  • Tener antecedentes familiares.
  • La edad, especialmente entre 30 y 50 años.

Que es la artritis psoriasica

¿Cuáles son las causas de esta enfermedad?

No se conocen exactamente. Sí se sabe que es una enfermedad que tiene relación con el sistema inmunológico y que es de carácter autoinmune. Ocurre cuando el cuerpo comienza a atacar células y tejidos sanos. No está clara la causa, aunque es probable que influyan factores ambientales y genéticos. Los traumatismos físicos o algo en el ambiente, como una infección viral o bacteriana, puede activar la artritis psoriásica en individuos predispuestos genéticamente.

En el caso de la artritis psoriásica, el sistema inmunitario ataca la membrana sinovial, que es un tejido que ayuda a amortiguar el movimiento de las articulaciones. Esto provoca dolor y daño en las articulaciones. Se puede detectar una gran cantidad de linfocitos T.

Se diagnostica mediante la realización de radiografías o resonancias magnéticas y análisis de sangre.

Tratamiento de la artritis psoriásica

Como las personas que la sufren también padecen de psoriasis cutánea, es importante que haya una coordinación entre médico de cabecera, dermatólogo y reumatólogo. Es fundamental que tengamos a mano una carpeta con todas las pruebas, diagnóstico, etc… bien ordenado por cronológicamente y que la llevemos con nosotros cada vez que vayamos a visitar a uno de estos tres especialistas médicos.

También es muy importante que informemos sobre los diferentes tratamientos que estamos siguiendo, especialmente la medicación para evitar contraindicaciones entre fármacos.

Para la psoriasis se suele aplicar cremas hidratantes o medicamentos tópicos directamente sobre la piel afectada. Durante época de brote se pueden administrar fármacos e incluso, corticoides orales o tópicos.

Por otra parte, para el control de la artritis psoriásica se suele basar en la administración de diferentes fármacos con el propósito de reducir la inflamación, aliviar el dolor y retener la función de las articulaciones.

Recomendaciones que seguir para controlar la artritis psoriásica

Es fundamental que combinemos actividad, sobre todo, combinar movimientos de carácter aeróbico de bajo impacto con ejercicios para fortalecer músculos y mejorar la flexibilidad articular. En épocas de dolor lo más adecuado es descansar para disminuir la fatiga y la inflamación. Debemos tener mucha paciencia en los días más difíciles.

También debemos cuidar nuestra dieta. Nunca nos cansaremos de repetir que nuestra dieta, la Mediterránea, es una de las más sanas y beneficiosas del mundo. Sobre todo, recomendamos el consumo de verduras, frutas y cereales integrales. Evitar alimentos con mucha grasa o procesados.

Aprender técnicas de relajación como el mindfulness, la respiración profunda, la visualización positiva o la meditación guiada nos pueden ayudar a controlar el estrés y la ansiedad. También es positivo la práctica de yoga o taichí. Un baño relajante acompañado de buena música y una copa de vino puede hacer “milagros”. Tómese tiempo para desconectar, para relajarse y cargarse de buena energía. En verano recomendamos paseos por la orilla de la playa, pues ayuda a activar la circulación y a relajar las articulaciones.

También pueden ser de ayuda la aplicación de frío – calor en las zonas de dolor o los masajes terapéuticos para mejorar la función articular, reducir la inflamación y eliminar toxinas.

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