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Síntomas de una tendinitis

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Sintomas de una tendinitis

¿Qué es una tendinitis? Es la lesión de un tendón, que es la estructura fibrosa que une el músculo con el hueso. Esto provoca dolor, inflamación, irritación e hinchazón de la zona.  En muchas ocasiones se convierte en una patología crónica, puesto que tiene un alto índice de reincidencia.

Los tendones que sufren con más asiduidad este tipo de lesión son los hombros, codos, talones y muñecas.

Causas de la tendinitis

Puede ser fruto de una sobrecarga o lesión. La edad y el envejecimiento de los tendones también puede propiciar este tipo de patología, puesto que con los años se va perdiendo elasticidad. Suelen afectar a los hombros y especial a la cadera.

En adultos jóvenes se puede producir por la sobrecarga derivada de un esfuerzo repetitivo o de una mala postura a la hora de practicar un deporte.

En conclusión, las causas más usuales son:

  • Realización de movimientos repetitivos durante largos periodos de tiempo, por ejemplo, a través de la práctica deportiva o en un empleo que requiera fuerza física.
  • Mantener una postura incorrecta.
  • Sobrecarga de las articulaciones.
  • Envejecimiento del tendón derivado del paso de los años.
  • Padecer otras patologías como la artritis reumatoide, diabetes, gota o enfermedades de la tiroides.
  • Reacciones alérgicas a algunos fármacos.

Tipos de tendinitis

Los más frecuentes son los conocidos como:

  • Codo de tenista: se caracteriza por ser la inflamación de las protuberancias óseas que se encuentran en la cara lateral externa del brazo, alrededor del codo. La provocan movimientos repetitivos de extensión de la muñeca o giro del antebrazo que causan roturas microfibrilares en los músculos extensores del antebrazo. Está muy relacionado con la práctica de deportes de raqueta como el tenis, de ahí su nombre. También puede ser una enfermedad laboral originada, por ejemplo, por el uso constante del ratón del ordenador o de destornilladores.
  • Codo de golfista: A diferencia de la anterior, afecta a la cara interna del antebrazo, alrededor del codo. Suele afectar a aquellas personas que practican golf y no tengan una técnica correcta de lanzamiento. También es propia de pintores, albañiles, cocineros, etc…
  • Tendinitis aquílea: se trata de la inflamación del telón de Aquiles. Puede estar provocada por una pérdida de flexibilidad del tendón debido a la edad. Es muy usual en corredores que no utilizan unas zapatillas adecuadas a su pisada o que llevan a cabo una técnica incorrecta, especialmente en carreras de montaña.
  • Hombro de nadador o tendinitis del hombro: en este caso se irritan e inflaman los músculos del manguito de los rotadores del hombro. Es habitual entre los que practican deportes que requieren que el brazo se mueva por encima de la cabeza de manera repetitiva, por ejemplo, la natación, beisbol o levantamiento de pesas.
  • Tendinitis rotuliana: es la inflamación del tendón rotuliano y de la vaina que lo envuelve. Es usual en deportes como fútbol, baloncesto o salto de longitud.
  • Tendinitis de De Quervein: se basa en la inflamación de los tendones del pulgar.

Principales síntomas de una tendinitis

Los principales síntomas son:

  • Dolor que puede ser agudo e intenso al movilizar la articulación.
  • Rigidez especialmente por las mañanas.
  • Hinchazón e inflamación.
  • Mayor sensibilidad de la zona afectada.
  • Enrojecimiento y calor.

¿Cómo prevenir la tendinitis?

Debemos prevenir los movimientos repetitivos y las sobrecargas articulares. Antes de hacer ejercicio físico es fundamental un buen calentamiento previo y al finalizar, unos buenos estiramientos. También puede ayudar que acudamos a un fisioterapeuta para recibir masajes descongestionantes o deportivos, que nos ayudan a aliviar los músculos y tendones para evitar lesiones. Recomendamos la utilización de nuestra crema RS7 Fisio Forte, que contiene la fórmula más completa del mercado.

¿Cómo se debe tratar una tendinitis?

Recomendamos, como siempre, que se consulte con un médico o especialista con el fin de tener un diagnóstico rápido y un tratamiento personalizado.

Durante la fase aguda es necesario mucho reposo y antiinflamatorios. También se puede inmovilizar la zona con yeso, vendajes o férula.

La combinación de frío y caliente puede ayudar a paliar el dolor y a desinflamar la zona, especialmente durante las primeras 48 horas.

Por supuesto, recibir rehabilitación por parte de un fisioterapeuta puede acelerar nuestra correcta recuperación.

En aquellos casos graves o en los que no se note una mejoría, se puede acudir a la utilización de corticoides o cirugía. Las inyecciones o infiltraciones locales de corticoides reducen la inflamación y ayudan a aliviar el dolor, aunque es una técnica que no se recomienda que sobrepase los dos o tres meses de duración.

También está la posibilidad de recibir un tratamiento de plasma rico en plaquetas (PRP), aunque se han comprobado buenos resultados especialmente en la tendinitis de carácter crónica, se trata de una técnica novedosa que aún está en proceso de investigación.

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